← Todos los artículos

4 min de lectura

La misma pregunta cada semana: lo que le cuesta a un equipo pequeño contestarla a mano

En resumen

La mayoría de los clientes prueba antes tu artículo de ayuda y se atasca entre leer los pasos y hacerlos, y por eso las mismas tareas acaban en emails y llamadas. Un chatbot o un tour le dice dónde está el botón; lo que cambia tu semana es que la ayuda abra la pantalla y rellene el formulario y el cliente confirme.

Si llevas un producto con tres personas y unos cientos de clientes que pagan, ya sabes qué hay en la bandeja de soporte de esta semana antes de abrirla. Alguien no encuentra dónde cambiar el email de facturación. Alguien quiere añadir a un compañero y no ve la opción. Alguien ha dejado la integración a medias y se ha atascado en el paso cuatro. La información ya está en tu documentación; lo que falta es alguien que haga la tarea con el cliente.

Ninguna de estas preguntas es difícil. Ya las has contestado todas antes. La mayoría están en tu centro de ayuda, con capturas. Y siguen llegando igual: por email, por chat y de la peor forma posible: “¿hacemos una llamada rápida?”.

Este artículo explica por qué pasa y por qué escribir más documentación no lo arregla.

¿Por qué los clientes preguntan lo que ya dice tu documentación?

No es porque no lean. Los datos dicen que sí lo intentan, y la mayoría se queda a medias.

  • El 81 % de los clientes intenta resolver el problema por su cuenta antes de contactar con una persona (Harvard Business Review, 2017).
  • Solo el 9 % lo consigue sin ayuda (Gartner, 2019). El resto se queda a medias y acaba escribiendo.
  • El 57 % de las llamadas de soporte viene de alguien que ya había estado en la web de la empresa (HBR / CEB, 2010, 75.000 usuarios).

Así que el cliente que te escribe por el email de facturación puede que encontrara tu artículo. Leyó “ve a Ajustes → Facturación → Contacto” y, entre leerlo y hacerlo, se rindió. Quizá el menú ha cambiado desde la captura. Quizá lo que el artículo llama “Contacto” en la app se llama “Facturas”. Quizá estaba en el móvil.

La información estaba ahí. Lo que faltaba era alguien que lo hiciera con él.

¿Cuánto le cuesta a un equipo pequeño contestar a mano?

Gartner calcula que un contacto atendido por una persona cuesta de media 8,01 $, frente a 0,10 $ cuando el cliente lo resuelve solo. En una empresa grande eso es una línea del presupuesto. En un equipo de tres no es dinero: es la tarde del founder.

El coste no son los dos minutos que tardas en escribir la respuesta. Es todo lo que la rodea:

  • Salir de lo que estabas construyendo y cambiar de contexto.
  • La llamada de “cinco minutos” que dura veinticinco, porque además hay que compartir pantalla y encontrar la cuenta correcta.
  • El Loom personalizado que grabas para un cliente y que volverás a grabar el mes que viene para otro.
  • El cliente que no llegó a escribir y dejó de usar esa funcionalidad sin decir nada.

Cuando los equipos nos cuentan por qué se registraron en aside, el motivo suele ser alguna versión de esto, dicho con nuestras palabras: no menos tickets, sino menos semana en llamadas enseñando dónde hacer clic.

¿Por qué no lo arreglan un chatbot o un tour de producto?

Porque los dos ayudan un poco, pero ninguno pulsa el botón.

Un chatbot sobre tu documentación responde más rápido que tú. Pregúntale dónde se cambia el email de facturación y te dirá la ruta correcta. Pero es el centro de ayuda con una caja de texto delante. Comparamos las tres opciones a fondo en Chatbot, tour de producto o asistente en la app. Le dice al cliente dónde está el botón. El cliente todavía tiene que ir y pulsarlo, y ahí es justo donde se rindió la otra vez.

Un tour de producto llega un paso más lejos: señala el botón. Pero los tours se escriben por adelantado, para los caminos que tú previste. Se rompen cuando cambia la interfaz. Y el trabajo sigue haciéndolo el usuario.

Ninguno de los dos pulsa el botón. El trabajo sigue cayendo en alguien, y en un equipo pequeño ese alguien eres tú.

Qué cambia cuando la ayuda puede actuar

El enfoque de aside es fácil de explicar. Tu página registra lo que se puede hacer en ella, por ejemplo cambiar el email de facturación, invitar a un compañero o crear un monitor. Cada acción es una función que ya tienes, con un nombre y una descripción.

Cuando un cliente pide algo, aside elige la acción que encaja, rellena sus argumentos y la ejecuta tu propio código. Se abre la pantalla, el formulario se rellena delante del cliente y el cliente pulsa guardar. Lo que guarda, envía o borra es siempre un botón que pulsa la persona, nunca algo que pasa a sus espaldas.

Si una pregunta no tiene acción, aside responde con tu documentación. Si no puede resolverla, pasa la conversación a tu equipo en vez de inventarse una respuesta.

Esto mueve la frontera. “¿Dónde está el botón?” ya lo podía contestar tu documentación. “Hazlo conmigo” era la parte que acababa en una llamada contigo.

Por dónde empezar

No hace falta automatizar todo el producto para notar la diferencia. Mira las últimas treinta conversaciones de tu bandeja y sepáralas en dos montones:

  1. Preguntas: “¿cómo funciona X?”, “¿se puede Y?”. Esto es trabajo de documentación.
  2. Tareas: “cámbiame X”, “configúrame Y”, “añade Z”. Estas son las que acaban en llamada.

El segundo montón a menudo es más pequeño que el primero, y cada conversación que hay en él cuesta más. Cada tarea que se repite ahí es candidata a ser una acción: unas pocas líneas alrededor de código que ya escribiste.

Empieza por las tres tareas que más veces has hecho a mano este mes. Es el trabajo que siempre vuelve a ti, y es el que puedes delegar. Clasificar la bandeja lleva veinte minutos, y la guía paso a paso para reducir las llamadas de soporte sigue desde ahí.

· Fundador de aside

Software engineer en Barcelona. De día lleva las integraciones de ecommerce de un SaaS, donde un fallo de sincronización acaba siendo un problema contable para el cliente; de noche construye aside. Escribe sobre construir producto en 0311b.com.